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miércoles, 9 de junio de 2021

VENANCIO PREDICO CON EL EJEMPLO POR Jonathan Noguera

 

VENANCIO PREDICO CON EL EJEMPLO

Hace ya veinte años de aquel 28 de mayo en el cual el pueblo católico aragüeño recibe la inesperada noticia de la partida al cielo del Padre Venancio Azpiroz, tal acontecimiento tiene repercusiones en tierras vascas de donde procedía el sacerdote insigne que predicó con su vida a Jesucristo redimiendo a los pobres con aquel mensaje de salvación que el Señor le había encomendado. Con Venancio El sombrero, Turmero, Maracay y su amada Santa Rita entendieron aquel pasaje bíblico “El Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento” Is 50,4-7 y es que sus obras fueron el mejor lenguaje con el cual Dios le permitió comunicarse con sus fieles, con sus vecinos, con su gente. Con más de 30 años en Venezuela el Padre Venancio hizo suya esta tierra, no dejaba de soñar y propiciar espacios para el desarrollo integral del hombre nuevo desde su visión cristocentrinca, el sentía el deber de servir sin límites a sus hermanos, para el Padre Venancio lo más importante era hacer comunidades cristianas, su carisma se centró en formar una comunidad de fe donde se reconocieran como hermanos unos responsables de los otros poniendo siempre sus talentos a la disposición de los demás, impregnando así a su comunidad del espíritu de los primeros que nos narran los textos neo testamentarios.





Su obra más cumbre fue la comunidad de Comunidades de Santa Rita de Cascia, el Padre Venancio llegó al Sombrero estado Guárico, luego fue trasladado a Turmero en el Estado Aragua y fijó su mirada en la periferia, a una zona rural con un crecimiento demográfico a gran escala, eran los años setenta del siglo pasado, la parroquia Turmero atendía periódicamente aquel vasto sector y el Padre Venancio se enfoca fundamentalmente en pastorear aquella zona que transitaba la de la ruralidad al urbanismo ante su eminente crecimiento. En el Camino conoce a su gran

etapa compañero de trabajo, Dios dispone para ello al Padre Jesús Urriza su Paisano, aquel joven sacerdote vasco que llega a Turmero y desde ahí inician su labor en la nobel comunidad eclesial en honor a Santa Rita de Cascia cuya población llevaba su nombre. El padre Venancio Junto al padre Jesús inician una hermosa labor pastoral con las características ya referidas, se dedican a formar comunidades de fe, se desprenden de aquellos ritos y burocracia tradicional para asumir la cultura de la gente sencilla, sin sotanas ni cleriman, empezaron a mostrar la riqueza del evangelio y su opción preferencial por los pobres como lo dictan las sagradas escritura y el magisterio, no solo desde los sermones sino con el ejemplo, se hicieron uno más de la comunidad. Venancio era vecino, obrero, hermano, padrino y maestro, su labor de servicio trascendió la religión ayudando y tendiendo la mano a quien le necesitara siendo así amigo incluso de los evangélicos y de aquellas personas de buena voluntad que veían en él un ser extraordinario desde su humildad y prudencia que siempre le caracterizó.

El Padre Venancio y el Padre Jesús Urriza se ocuparon de recuperar las tradiciones, la cultura propia de aquella localidad que estaba silente a la periferia de las Ciudades de Maracay y Turmero, con Venancio Santa Rita toma conciencia de su memoria histórica, las misas de sus santos patronos era la ocasión para recordar sus orígenes, estudioso siempre de su gente procuraba promover la potencialidad y particularidad de cada sector, promovió la educación siendo las capillas los primeros colegios de muchas comunidades del hoy Municipio Francisco Linares Alcántara, las generaciones que crecieron en sus comunidades cristianas son profesionales, obreros especializados, gente honesta y trabajadora, amantes de la música herencia de sus catequesis y misas en la que fomentaba la armonía de su piano y las voces de quienes asistían a sus celebraciones, alguien llevaba la primera voz además de él pero su mayor satisfacción era escuchar a todo el pueblo de Dios Cantar, por eso no había protagonismo de coros o solistas, todos cantaban con Venancio alabanzas a Dios. La construcción de dos Fe Y alegría en Santa Rita es parte de su testimonio de amor a los más necesitados, para Venancio era necesario brindar oportunidades para que la juventud tuviera

educación de calidad y transformar su realidad, trajo a Santa Rita la alfabetización a través de IRFA e impulsó la inserción escolar para jóvenes mayores de quince años con el programa CECAL de Fe y Alegría convirtiendo su wolfwaguen es la unidad móvil que recorría los barrios invitando a los jóvenes a darse una segunda oportunidad.

La semana santa de Santa Rita era única, el jueves santo se reunían las diecisiete comunidades en la calle central de aquel poblado frente a la iglesia, las cuales salían en procesión desde sus barrios y con fervor se reunían en torno a la mesa del señor para celebrar la institución de la Eucaristía y el Mandamiento del Amor Fraterno, las Navidades, sus misas de aguinaldos con el tradicional paseo musical con ricos aguinaldos criollos que Padre Venancio y el padre Jesús copilaron de Vicente Emilio Sojo y otros grandes de la música venezolana del siglo XIX y Siglo XX que sin duda enaltecían nuestra cultura la cual amaban y respetaban profundamente. Ojalá nuestro clero estudie su legado y lo haga suyo en esta necesaria iglesia valiente y presta a defender a los más necesitados y en camino a la cual nos ha invitado el Papa Francisco.

Venancio Por siempre vivirá en quienes le conocimos y en cada colegio, en cada capilla en cada alma buena que fue tocada por su gran celo pastoral y su alta calidad humana, su cercanía le hizo ser uno más de la comunidad siempre atento, siempre presente, siempre servicial… Eskerrikasko Venancio! ¡Muchas Gracias Venancio!!!

Jonathan Noguera

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