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sábado, 27 de octubre de 2018

El Grupo Lira por Alfredo Iannace

                                    EL GRUPO LIRA
Cuando la nonna Concetta le pidió a su nieto Emilio que fuera hasta la casa en busca de algo de comida, nunca se imagino que los alemanes que días antes habían ocupado su casa y los habían expulsado de ella sin mediar razones ni cortesía prusiana, se estaban preparando para resistir una de las más cruentas batallas que se libraron en Italia entre diciembre de 1943 y mayo de 1944, conocida como la batalla de Montecassino. En aquel entonces, ya en las postrimerías de la guerra, Mussolini había sido destituido y apresado por orden del rey Víctor Manuel III, quien a espaldas de Hitler había iniciado con los aliados conversaciones de paz que culminaron en la firma del armisticio el 3 de septiembre de 1943. Hitler al enterarse de la traición de los italianos, descarga toda su furia contra su antiguo aliado, ordenando el desarme del ejército italiano y la organización de una dura línea defensiva a la altura de la ciudad de Cassino, a unos 100 Km al sur-este de Roma, hogar de la familia Campagna, que logro detener el avance aliado que venía subiendo desde el sur durante 7 largos y horrendos meses, de los que nadie quiere acordarse. Los alemanes huyeron hacia el norte donde opusieron resistencia hasta que finalmente se rindieron el 2 de mayo de 1945. Muy pronto la alegría que causo el fin de la guerra, se vio ensombrecida por las consecuencias que nadie pensó que podían ocurrir al terminar con el mal que estaba acabando con Europa: el hambre. Durante la ocupación nazi, la familia Campagna, cuya casa estaba ubicada en la cima de una colina desde donde se divisaba toda la ciudad, busco refugio en la serranía cercana y se puso a buen resguardo mientras observaban como los alemanes instalaban toda su maquinaria de guerra, se bebían el vino, se comían los jamones, salchichones, quesos, mataban sus animales, mientras el hambre les carcomía las entrañas. Aquel día cuando Emilio fue a mendigar un poco de comida para la familia, le rociaron con pintura su cara, lo que le ocasiono una ceguera temporal que duro varios días. Tuvo suerte. Lo han podido matar. Emilio tenía 8 años y su suerte ya estaba echada. El destino lo estaba esperando en otro lugar, muy lejos de allí, en un pueblito del centro de Venezuela llamado Turmero, donde fundaría una de las orquestas más exitosas del centro del país: El Grupo Lira. Emilio Campagna migro a Venezuela en 1954 con apenas 17 años a cuestas. Llego a Caracas a trabajar en una fábrica de zapatos, junto a su hermano Alfredo. En Italia logro estudiar música durante algunos años, estudios que se vieron truncados por la necesidad de salir del país, en su caso para Venezuela, en busca del sostén familiar. En Caracas se caso con una trujillana con quien tuvo su primer hijo, a quien bautizo como Cesar. Enviudo muy pronto y luego de 14 años en la capital, decidió seguir a su hermano Alfredo a Turmero donde juntos iniciaron una pequeña fábrica de sandalias en una casa al frente de Radio Apolo, a finales de los sesenta, que luego mudaron para el recién creado sector de Villeguita, lugar donde también fijaron su residencia. Se caso de nuevo con su actual esposa y compañera en 1969, Elvia Felicita, oriunda de Siquisique, estado Lara, con quien tuvo tres hijos más, Carolina, Catherina y Andrés, que junto a Cesar conformaron el hogar que tanto ansiaba. Turmero le brindo a Emilio la oportunidad para seguir desarrollando su pasión por la música, que había iniciado en Italia con los estudios de acordeón, que transmitió a sus hijos a través de las tertulias familiares y luego con las clases que iniciaron, en especial los varones, en el Conservatorio de Música y en sesiones privadas. Emilio tocaba el acordeón, Cesar los teclados y Andrés la batería. ¿Y quién cantaba? Pues Carmelo Vena, el alegre zapatero italiano, quien todavía a sus 83 años de edad, mantiene un registro de voz impecable que le permitió manejar con gran destreza todos los géneros musicales que iban del bolero al pasodoble ( su especialidad), del merengue a la guaracha, de la balada a la música lirica, en portugués, italiano y español sin acento, con una habilidad asombrosa y una tonalidad que fue alabada por los grandes de la época, voz que heredo uno de sus hijos que actualmente reside en Italia y canta al igual que su padre lo hizo en Venezuela. Carmelo y Emilio se conocían desde Caracas y quiso la providencia que se reencontraran en Turmero. Corrían los años setenta del año 1900. El grupo de músicos amenizaba fiestas familiares, sobre todo italianas, de una manera tan regia que empezaron a sugerirle que incluyera en su repertorio las canciones de moda. El destello llego en ese momento. Emilio lo entendió. Había que incorporar mas músicos, eso sí, músicos excelentes que supieran leer partituras y sentir la música con la misma pasión que él la sentía. Y así nació el Grupo Lira. Poco a poco, bajo la supervisión de Emilio, se fueron incorporando músicos de Turmero, Cagua, Mariara, Valencia hasta que un día se estrenaron en unas fiestas en la ciudad de Cagua, dando inicio desde ese momento a una actividad frenética y meteórica que los llevo a compartir escenario con las grandes orquestas y bandas de la época por todo el país. Pero quizás el mayor impulso en la carrera del Grupo Lira se lo dio el siempre recordado Filippo Sindoni, en una oportunidad en 1980 cuando tocaron junto a los Melódicos en la Casa de Italia de Maracay. Fue tal la impresión que recibió Filippo de ese par de italianos que manejaban la música popular de una manera tan guapachosa, que casi se transformo en su representante artístico, recomendando a la naciente orquesta hasta donde llegaba la influencia de ese gran emprendedor como lo fue Filippo Sindoni. De los grandes maestros de la música como Billo Frometa, Renato Capriles, Oscar De León, Porfi Jiménez, entre otros, recibieron no solo elogios, sino que los buscaban para hacer bailes en conjunto de manera de no romper con el ritmo y el entusiasmo que ambas bandas le imprimían a sus presentaciones. Pero quizás el sueño más grande que tuvo Emilio Campagna, que hoy cuenta con 80 años y una salud excelente, fue regalarle a Turmero, la ciudad que lo acogió, una orquesta de calidad internacional que fuera reconocida y galardonada como un icono de la ciudad. Y así fue. “De Turmero para el mundo”, rezaba el eslogan que lucía el camión que transportaba los instrumentos y equipos por todo el país. La orquesta amenizo durante casi 30 años todas las fiestas de carnaval, religiosas, patronales, ferias, en la plaza básicamente, escenario favorito de la orquesta, que le permitió estar en contacto con el pueblo que los aplaudía a rabiar y les pedía las canciones una y otra vez. Muchos fueron los músicos y cantantes que desfilaron por el Grupo Lira durante casi tres décadas de existencia que ayudaron con su talento a catapultar y preservar en el recuerdo gratos momentos. Hoy la orquesta continua de la mano de Andrés Campagna, el hijo menor de Emilio, excelente percusionista que heredo de su padre ese talento innato por la música que canalizo a través de la percusión, de quien Porfi Jimenez recordaba que un 31 de diciembre en la Casa Portuguesa de Maracay fue Andrés quien le saco la pata del barro, pues su percusionista no se presento a tocar. Andrés contaba para ese entonces con solo 15 años de edad. Porfi le dijo a Emilio: préstame a tu muchacho que no tengo baterista. Sin ensayo previo, en vivo, solo apoyado en su talento, toco magistralmente la batería imprimiéndole un ritmo tal que Porfirio Antonio, el dominicano que puso a bailar a Venezuela, no encontraba como alabarlo. Carmelo y Emilio ya no tocan ni cantan. Emilio vive al lado de su mujer, rodeado del cariño de hijos, nietos y biznietos, disfrutando a plenitud de la vida recorrida a través de la música. Carmelo regreso a Italia. Volvió a Itaca. Venezuela le brindo el hermoso viaje. Fue un viaje largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias, lleno de muchas mañanas y amaneceres, lleno de perfumes y aromas, lleno de bailes y canciones, de tierra fértil y generosa, de gente buena y feliz, de mujeres sensuales y música alegre. Fueron muchos los pueblos y ciudades donde aprendió de su gente y de sus sabios. Ya Venezuela no tiene nada que darle. Le dio el viaje y la experiencia de haber cantado por todos los rincones de esta patria grande y generosa.

2 comentarios:

  1. Excelente historia
    Tengo tan hermosos recuerdos del grupo Lira .cuántas fiestas disfrute en el Da Luigi .en honor a San Giovanni y santa Ana .matrimonios. 15 años . Fiesta aniversario del centro italo Cagua . Fiestas patronales de mi querido pueblo Turmero .

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  2. Que lindo omenage bien merecido para este gran hombre fundador de aquel hermoso grupo.En parte me siento orgullosa por haber puesto un granito de arena con la pronuncia en portugués.

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